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Lilia Rosa López: la locución cubana es satisfactoria

Por Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista
Foto: José Valles Riverón

Lilia Rosa López, Premio Nacional de Radio 2007El ejercicio de la locución es fuente de ética, humanismo, cultura y espiritualidad dijo Lilia Rosa López, Premio Nacional de Radio 2007, al definir el Tercer Encuentro Nacional de Locución.

El nivel conceptual y teórico-metodológico de las ponencias presentadas en el evento es superior en calidad a las incluidas en el programa de la cita anterior. Todavía no estamos satisfechos.

El estado actual de la locución cubana es satisfactorio, aseveró la artista emérita del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Considero nuestra profesión privilegiada por hacer llegar los mensajes de distinto tipo a través de las ondas hertzianas y de la pantalla chica. En cada rincón del orbe la voz de un locutor enriquece el intelecto humano.

Este tipo de evento adquiere una importancia capital, ya que cumple al pie de la letra la tarea de contribuir al mejor desarrollo y la más completa información científico-técnica y artística que deben recibir los profesionales del sector.

Un locutor debe poseer una sólida preparación cultural, académico-profesional y político-ideológica, precisó.

Como premisa ética indispensable, está en la obligación de respetar al público y respetarse él como artífice del buen decir y como ser humano. A ese respeto debe responder siempre con el máximo de seguridad en sí mismo y utilizar de forma adecuada los disímiles conocimientos que cada ocasión requiere o exige.

Si a ello se añade un perfecto dominio de las diferentes áreas que incluye la locución, entonces se puede afirmar que estamos en presencia de alguien que —sin duda alguna— es poseedor de excelencia profesional.

Lilia Rosa y sus experiencias

A los jóvenes, que se inician en este “mundo mágico”, deseo transmitirles mi experiencia en cuanto a la locución radial o televisiva.

Hace años, tuve la satisfacción de participar en varias presentaciones de importantes figuras del Arte Lírico e intérpretes de la música popular cubana de la talla de Elena Burke, la Señora Sentimiento, y Omara Portuondo, Diva del Buenavista Social Club.

Esa labor se realizaba sin que el interés económico desempeñara función
determinante alguna. Mientras disfrutaba la actuación impecable de la versátil artista Rosita Fornés me preguntaba si era yo (bisoña locutora), quien debía pagar por aquel verdadero privilegio.

No te voy a negar que era la etapa de las colaboraciones y el trabajo voluntario, gracias a lo cual tuve la posibilidad de trabajar incansablemente y aprender mucho de lo que hoy me permite desempeñarme —con dignidad— en esta hermosa profesión. Algo que no he pasado por alto es la atención y el respeto que merece el público, ya que los oyentes y televidentes constituyen la única razón de de ser de nuestra labor diaria. No hay que creer que lo dominamos todo, porque cada día nos sorprende algo que no conocíamos.

Como todas las profesiones, la locución requiere disciplina y dedicación, sin olvidar el amor que debemos poner en todo lo que hacemos. Si el corazón no interviene, el final no será feliz, o como dijera el poeta y cantautor Silvio Rodríguez, ‘sólo el amor engendra la maravilla, concluyó.

La Habana (13-junio-2012)