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¿Qué es el Poder Popular cubano?

Desde que el hombre comenzó a hablar de liberación, hace mucho tiempo atrás, palabras como revolución y poder popular adornaron su lenguaje cotidiano, sin embargo con el devenir del tiempo se pudo comprobar que no siempre se utilizó, y mucho menos se practicó, el verdadero significado de esos vocablos.

Tan es así que, en diferentes países diversos movimientos políticos encabezaron transformaciones sociales devenidas en falsas alternativas al estar permeadas de concepciones populistas que a corto plazo plasmaron intereses de clase ajenos a los de las grandes masas, que siempre resultan los de menos recursos.

En el año 1959 fue concretado el triunfo de la Revolución en la Mayor de las Antillas, lo que hizo habitual los vocablos antes enunciados en el lenguaje del cubano que incorporado al proceso revolucionario trataba de darle sentido a esas voces. Nacía así una nueva forma de democracia, desconocida hasta el momento, para incorporarse al diccionario de los sistemas políticos y demostrar en la práctica que otros modelos alejados de los métodos burgueses eran posibles.

No se trata de una obra perfecta ni terminada, sino experiencia que fue enriqueciéndose en el enfrentamiento con dificultades propias o externas, como las diseñadas por los enemigos de la Revolución, en particular diez administraciones de Estados Unidos con su medio siglo de bloqueo económico, comercial y financiero.

En los llamados sistemas de "democracia representativa", como Estados Unidos, la economía de mercado capitalista domina las relaciones políticas, y quien aspira ser representante o senador necesita una fortuna personal para lograr que su partido lo postule y competir con otros de su propia clase social.

Como el desarrollo de las transformaciones sociopolíticas transcurre en plano cualitativamente ascendente, es decir en espiral, la Revolución cubana adquirió como reto demostrar que la recién nacida democracia superaba a lo conocido anteriormente por la humanidad.

Tras un período preparatorio, a manera de ensayo general, el 30 de junio de 1974 comenzaron en la provincia de Matanzas -100 kilómetros al este de la capital del país-- las primeras elecciones para delegados a los órganos locales del Poder Popular, y el día 21 quedó constituida la inicial Asamblea Provincial de delegados procedentes de los 14 municipios de este territorio.

La construcción y funcionamiento del Poder Popular ha devenido obra social colectiva y perfectible en la práctica cotidiana de la “democracia participativa”, donde los ciudadanos opinan, critican, proponen, debaten, eligen y pueden ser electos.
El 11 de diciembre del propio año, por vez primera en la historia de Cuba, se iniciaron las asambleas de vecinos en Matanzas para escuchar la rendición de cuenta de sus delegados.

Los frutos de aquel ensayo se materializaron en decisiones para vertebrar el sistema de instituciones representativas estatales, que culminó con la creación de los órganos del Poder Popular en los 169 municipios, las 14 provincias y la instancia nacional.

Los días 10 y 17 de octubre de 1976, en primera y segunda vueltas electorales, el 95,2 por ciento de los cubanos mayores de 16 años -incluidos militares-- mediante voto secreto y directo escogieron entre más de 30 mil nominados por el propio pueblo y eligieron 10 mil 725 delegados (concejales) que formaron las 169 asambleas municipales (ayuntamientos).del Poder Popular.

La constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el dos de diciembre de 1976, la elección del Consejo de Estado, su Presidente y vicepresidentes, y la designación del Consejo de Ministros, fortalecieron la esencia democrática de la Revolución cubana.

El Poder Popular en Cuba se genera desde circunscripciones de base y Consejos Populares, que agrupan a los vecinos en cada uno de los 169 municipios del país y desde donde surgen los candidatos propuestos y electos por el voto del pueblo para conformar las estructuras de gobierno, en expresión de democracia participativa total.

El sistema cubano lo rige la Constitución, que estipula elecciones generales cada cinco años para diputados a la Asamblea Nacional y delegados a las provinciales, así como comicios parciales cada dos años y medio para delegados de circunscripción y asambleas municipales.

El proceso convoca a los órganos de base y deviene auténtica expresión de democrática participativa, sin influencias internas o externas, con la obligatoriedad para quienes resulten electos de rendir cuenta ante los electores, los cuales tienen la facultad de remover de los cargos a los incumplidores de sus obligaciones.

La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano unicameral supremo del poder del Estado, representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo, y es el único con potestad constituyente y legislativa en la República de Cuba.

Al integrarse para una nueva legislatura, la Asamblea Nacional del Poder Popular elige de entre sus diputados a su Presidente, Vicepresidente y Secretario, así como al Consejo de Estado, compuesto por un Presidente, que es Jefe de Estado y de Gobierno, un Primer Vicepresidente, vicepresidentes, Secretario y miembros.

Los parlamentarios cubanos no devengan remuneración especial por sus tareas legislativas, y durante sus mandatos perciben los salarios por las actividades laborales que desempeñaban al momento de su elección. Igualmente, el grueso de ellos sigue ejerciendo sus habituales profesiones, salvo los que integren órganos ejecutivos de gobierno.

Por su procedencia, los parlamentarios cubanos también resumen una representatividad balanceada de la sociedad, lo cual posibilita integrar comisiones gubernamentales de trabajo dotadas de integralidad en los análisis socioeconómicos y desprovistos de prejuicios sectorialistas o regionalistas.

Otra característica de la Asamblea Nacional es que hasta el 50 por ciento de sus integrantes son delegados en sus respectivas circunscripciones. Los restantes son propuestos por las organizaciones laborales y sociales.

Las biografías de los candidatos resultan ampliamente conocidas por los electores antes de votar. Quienes sean electos deberán reunir más de la mitad de los sufragios emitidos.

Desde los Consejos Populares, que actúan en las respectivas comunidades para atender tareas y necesidades propias del vecindario, hasta la más alta instancia del Poder Popular en Cuba, prima el espíritu de solidaridad y cooperación.

Principales características del Sistema del Poder Popular Cubano y de su sistema electoral


Redacción Digital