Por
Julio Batista Delgado
Colaborador de la Página Web
Cada
año, al llegar el 8 de marzo, fecha de su cumpleaños,
comienza en la suroriental ciudad de Santiago de Cuba
el evento Santiago Álvarez In Memorian , auspiciado
por quien fue su compañera, Lázara Herrera.
Nació nuestro
gran cineasta en 1919, coincidiendo con el Día
Internacional de la Mujer. Esta reunión concita
a jóvenes cineastas de todo el país y
además de ser un homenaje de recuerdo a quien
tanto aportó a la cinematografía cubana
es asimismo cátedra de estudios para que sus
participantes desentrañen las experiencias de
Santiago, uno de los fundadores del Instituto Cubano
de Artes e Industrias Cinematográficas, ICAIC,
en marzo de 1959.
Tenía entonces
Santiago 40 años y alguien hubiera podido decir
que era tarde para él comenzar su carrera de
cineasta, la cual lo llevó a convertirse en el
primero de nuestros documentalistas.
Lo conocí, trabajando
en el Departamento de Programación de la cadena
radio-televisiva CMQ, allá por 1955. Después
debió partir al exilio en Centroamérica.
Santiago, militante del Partido Socialista Popular,
era activo luchador contra la tiranía.
A su regreso se reintegró
a su labor en la radio, pero sólo por unos meses,
pues la creación del Instituto de Cine, le trajo
la felicidad de trabajar en lo que en toda su vida ansió.
Le ocurrió lo que a otros, participantes en debates
de filmes en cineclubs, y que con la fundación
del ICAIC pasaban a ser trabajadores cinematográficos.
Así ocurrió
con Nelson Rodríguez, gran editor de las películas
de Solás, con Octavio Cortázar, con Manolito
Pérez, Manuel Octavio Gómez…tantos
más.
Un sábado, como
a las 3 de la tarde, en mayo de l960, Santiago me citó
a su oficina del segundo piso del edificio de 23 y l2
para comunicarme que se me había escogido como
narrador del noticiero que pronto comenzaría
a realizarse.
No pasó ni un
mes, porque en la mañana del 6 de junio de l960,al
pie del Río Almendares, en un estudio que perteneció
a la primera televisora en colores que hubo en Cuba,
nos reunimos a hacer el primero. Telecolor se llamaba.¡
Qué manera de trabajar ese día ¡
Comenzamos como a las 9 de la mañana y salimos
de allí con el material óptico en un carrito
de Santiago como a las once de la noche.
Se lo llevamos a Tuto
y a Rosalina que lo imprimían en un laboratorio
que tenían en la calle de Colón. Aquel
primer noticiario, que es como se debe decir, es más
correcto, era monotemático. Reportaba el viaje
del Presidente cubano, Osvaldo Dorticós, por
países de América Latina.
Era nuestra respuesta
a un periplo agresivo contra Cuba que el Presidente
yanqui, Eisenhower, había hecho a esos mismos
países.
El
Noticiero ICAIC nació combatiendo. Tengo en el
recuerdo Muerte al Invasor , con la derrota de los mercenarios,
los de la lucha contra bandidos, los de los días
de la crisis de Octubre.
Mucho aprendí
en los años de trabajo junto a Santiago. También
con Alfredo Guevara. Yo redactaba los textos para las
narraciones del noticiero, y ellos las corregían.
Puedo decir que me enseñaron a redactar y que
estaré agradecido de ellos toda mi vida.
La de Santiago fue una
búsqueda incesante para encontrar un verdadero
lenguaje que no se pareciera al tradicional de los noticieros
de cine gacetilleros. El se sentía inconforme
con un plano del orador y uno del público.
Logró hacer de
los noticieros, verdaderos documentales, obras de arte.
Aquel, de la muerte de Benny Moré, inolvidable,
emocionante; Ciclón, cuando el Flora, y tantos
otros que vinieron después.
Qué orgullo sentí
una tarde en la UNEAC, por casualidad era el 6 de junio
del 95, se presentaba una bio-entrevista que le había
hecho el brasileño Amir Labaki, ya convertido
en libro, que él me dedicó. Mientras escribía,
me dijo : Tu recibiste mucha influencia del cine. Yo
escucho tus programas, tus estructuras son de cine.
Escribió : Para Julio Batista. Nació con
la Radio y se desarrolló en el Noticiero ICAIC.
Debajo de su firma y la fecha, entre signos de admiración
: ¡ Viva el cine documental ¡
Un inmenso cariño
guardo para Santiago Álvarez. Para aquel trabajador
incansable, para aquel artista que permanecía
horas junto a la moviola, en su incesante acto de creación.
La Habana, 09-Mar-2010, 2:24
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