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La ternura en la obra de José Martí

José Martí, Apóstol de Cuba Por María Caridad Guindo Gutiérrez
Estudiante de Periodismo

José Martí, el más universal de los cubanos, es un fiel exponente de los mejores sentimientos humanos. La amistad, el amor, el patriotismo, la honradez, entre otras cualidades, distinguen la vida y la obra del Apóstol Nacional.

Las cartas de Martí a la niña María Mantilla desbordan ternura, cariño y respeto. A través de estas líneas, nos acercamos a su sensibilidad humana.

Con lenguaje sencillo y cariñoso, Martí le brinda a María consejos para hacer de ella una muchacha útil y delicada: ¨Que te respeten todos, por decorosa y estudiosa. Quiere y sirve, mi María. Así te querrán y te querré, ¨ sentenció.

El Héroe Nacional le recuerda a María que debe darle mucho cariño a su madre, debe pensar en el trabajo ¨ libre y virtuoso¨ para aspirar al amor de los hombres honrados y al respeto de aquellos que no lo son.

Estas epístolas son lecciones de ética ante la vida, dirigidas a todas las personas del mundo. La modestia y la elegancia verdaderas se expresan claramente: ¨ Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera. Quien lleva mucho afuera, tiene poco adentro y quiere disimular lo poco.¨

Privilegió en la niña el ejercicio de la lectura y la práctica del conocimiento. Le recomienda que traduzca al español un libro de historia escrito en francés. Además, la incita a abrir una escuela para enseñar a las niñas el idioma, el piano, la lectura, entre otras disciplinas.

Páginas ejemplares de su obra literaria concebidas durante años de peregrinación por diversos países de América. En este recorrido, Martí aunaba esfuerzos para la lucha revolucionaria por la independencia de Cuba.

En el vigésimo tomo de sus obras completas se encuentran estas joyas de ternura. Las cartas a María Mantilla representan lo mejor del alma martiana.

 

La Habana, 22-Ene-2010 3:06 PM