| Por
Mario Vizcaíno Serrat
Periodista de Radio Progreso
Deseoso de cultivar la canción
inteligente con una sonoridad moderna, salpicada de
música tradicional cubana, trova y pop-rock,
Yoyo Ibarra tiene todos los ingredientes para hacer
una buena carrera: talento, constancia y deseos de arrasar
con la preferencia de sus connacionales.
Con apenas 22 años de edad,
está grabando su primer disco, aún sin
título definitivo, con la guía de David
Blanco y Emilio Vega, productores. Si conversa con un
periodista y se ve obligado a darle una muestra de su
trabajo, le graba tres temas, si acaso, porque no quiere
que se filtre alguna pieza del disco que no se esté
radiando. Hasta ahora, "Se subasta el premio Nobel"
y "Localizando", a dúo, precisamente,
con David Blanco, son las canciones que se están
escuchando más en Cuba.
"Se subasta el premio Nobel",
inspirada en la contradicción de ser Premio Nobel
de la Paz e impulsar guerras, es hasta ahora su canción
mejor parada, respaldada por un video del realizador
Roberto Chile, que la televisión ha difundido
y que ha entrado en la sensibilidad popular por su contenido,
su alto nivel audiovisual y la melodía y ritmo
contagiosos de la pieza de Ibarra.
Hijo de una periodista y de un conductor
de programas de radio, ya fallecido, Ibarra estudia
Comunicación Visual en el Instituto Superior
de Diseño Industrial (ISDI) en La Habana, profesión
que le ha servido para dirigir mejor sus textos porque
el objetivo principal del diseño es hacer llegar
los mensajes con efectividad.
El disco de Ibarra está ahora
en fase de revisión. "Estoy revisando detalles,
puliendo, escuchando y analizando todo lo que hice,
una etapa francamente difícil porque cada vez
que escucho algo quiero cambiarlo. Estoy inconforme
con muchas cosas, estoy en esta etapa que no quiero
demorar demasiado, como es lógico", me dijo,
sosegado, en su casa de la barriada de La Víbora.
Yoyo Ibarra incluyó en su
disco un bolero, "Desnúdate otra vez",
una rareza en compositores tan jóvenes. Lo canta
de maravillas, con su timbrada voz aguda, secundada
por sonoridades actuales que devuelven vida a un género
gravemente herido hace varias décadas, pese a
haber sido uno de los más populares de la historia
musical cubana.
Su propósito es seducir a
sus contemporáneos para que viren el oído
hacia el bolero, casi sepultado en el gusto de las últimas
cuatro o cinco generaciones de cubanos.
Así de seductor es Yoyo Ibarra,
un ambicioso que hace lo suyo sin desesperar, escoltado,
tal vez, por aquel consejo de Frank Kafka: "No
desesperes, nunca desesperes ante los hechos: todavía
pueden surgir nuevas fuerzas, y eso significa, precisamente,
que tú vives".
La Habana, 18 de julio
de 2012 |