La
creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos
y Caribeños es de trascendencia histórica
y consideramos conveniente realizar esfuerzos para definir
con prontitud sus estatutos y formas de operación,
de manera tal que en ellos se recojan los intereses colectivos
hacia una mayor integración y unidad de nuestra
región, expresó el General de Ejército
Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, al intervenir este martes en la
sesión final de la Cumbre de la Unidad, efectuada
en México.
El discurso de Raúl fue muy
atendido por los presentes en el amplio salón
de reuniones y expresó algunos puntos de vista
que motivaron posteriores referencias en otras intervenciones.
La Cumbre concluyó ayer tras
la aprobación de dos Declaraciones —Declaración
de Cancún y Declaración de la Cumbre de
la Unidad—, en las que se fijan los principales
compromisos programáticos de concertación
política, económica y de cooperación.
También fueron aprobados otros
ocho documentos especiales sobre cooperación
migratoria, solidaridad con Haití, una declaración
sobre la cuestión de Las Malvinas, en respaldo
a los legítimos derechos de Argentina en la disputa
de soberanía con Gran Bretaña e Irlanda
del Norte, y un comunicado especial de apoyo a los reclamos
argentinos sobre exploración hidrocarburífera
en la plataforma continental por el persistente accionar
unilateral británico.
Se aprobó una declaración
sobre Guatemala, en la que se congratula por los resultados
de las investigaciones de la Comisión Internacional
contra la Impunidad, que eximió de responsabilidad
al presidente Álvaro Colom en la muerte del abogado
Rodrigo Rosenberg, en el 2009.
Igualmente, realizó una declaración
de apoyo a la iniciativa ecuatoriana Yusuní-ITT,
una medida voluntaria de Ecuador de dejar de explotar
846 millones de barriles de petróleo que yacen
en el subsuelo del Parque Nacional Yasuní, en
beneficio del medio ambiente y para garantizar la conservación
"de uno de los lugares más biodiversos del
mundo", al igual que otro documento donde se expresa
solidaridad con Ecuador, después de que el Grupo
de Acción Financiera (GAFI) lo incluyó
manipuladamente en una lista de países con deficiencias
en medidas antilavado de dinero y contra el financiamiento
al terrorismo.
En otros textos se condena el bloqueo
económico, comercial y financiero contra Cuba
por parte de Estados Unidos.
Al enunciar los fundamentos que dan
vida a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños,
el presidente mexicano, Felipe Calderón, señaló
que la nueva organización "deberá
prioritariamente impulsar la integración regional
con miras a la promoción de nuestro desarrollo
sostenible, impulsar la agenda regional en foros globales
y tener un mejor posicionamiento ante acontecimientos
relevantes mundiales".
De la misma forma, anunció
que en julio del 2011, en Caracas, Venezuela, los representantes
de los gobiernos deberán definir los lineamientos
del nuevo bloque al que se integrarán el Grupo
de Río y la Cumbre de América Latina y
el Caribe; en el 2012 volverán a reunirse en
Chile, país que asumió la presidencia
pro tempore del Grupo de Río por los próximos
dos años en una ceremonia donde la presidenta
Michelle Bachellet hizo su despedida ante el resto de
los mandatarios y aprovechó la reunión
para presentar a su sucesor, Sebastián Piñera,
quien dirigió breves palabras a los presentes
y ratificó el compromiso de llevar adelante los
acuerdos de esta Cumbre.
Otro que se despidió de los
mandatarios, fue el saliente gobernante costarricense
Oscar Arias, con un discurso que hizo trascender cierto
aire de pesimismo sobre la nueva organización
de concertación latinoamericana y caribeña,
además de expresiones contradictorias que bajo
ciertos sofismas en defensa de la democracia alineó
criterios que siembran división y focalizan conflictos
evidentemente hacia las naciones que mayor resistencia
ideológica y política han hecho contra
su actuar en estos años.
Precisamente, poco después
el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da
Silva, llamó a sus colegas a adoptar una actitud
siempre optimista: "No existe razón alguna
para que seamos pesimistas", dijo.
Entre varios temas abordados, Lula
da Silva cuestionó a las Naciones Unidas por
no haber decidido sobre la soberanía de Argentina
en el conflicto con Gran Bretaña por las Islas
Malvinas y pidió discutir el papel e integración
del Consejo de Seguridad, que a su juicio está
representado por los intereses geopolíticos de
la Segunda Guerra Mundial "que no considera los
cambios que han sucedido en el mundo’’.
Otro tema ampliamente tratado por
el mandatario brasileño fue la pasada Cumbre
del Cambio Climático en Copenhague, donde dijo
que Brasil junto a China y la India consideran "que
es posible encontrar una nueva fórmula para llegar
a un acuerdo". "No es posible que los países
ricos como Estados Unidos y de la Unión Europea,
no tomen en cuenta los intereses de África y
América Latina para las decisiones que se tomarán
para mitigar el calentamiento global", afirmó.
Al concluir las sesiones, la delegación
cubana tuvo que permanecer un tiempo más en el
salón de reuniones para atender a diversos Jefes
de Estado y de Gobierno, así como a otras personalidades,
oficiales de sala y personal acompañante de varias
delegaciones que se acercaron al escaño cubano
para saludar, intercambiar alguna opinión o tomarse
una foto como recuerdo de la Cumbre, con el compañero
Raúl; ya casi los últimos, el General
de Ejército y el Presidente venezolano, Hugo
Chávez, abandonaron el lugar en una amena charla
de hermanos, mientras recibían el saludo de muchas
personas, personal de seguridad, periodistas y trabajadores
del hotel.
Fuentes:
Prensa Latina - AIN - Periódico Granma
(24 - febrero - 2010)
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