| Cuando José Martí
escribe su soneto 10 de Octubre está por cumplir
en esos días sus 16 años.
No
es un sueño, es verdad: grito de guerra
lanza el cubano pueblo, enfurecido;
el pueblo que tres siglos ha sufrido
cuanto de negro la opresión encierra.
Del ancho Cauto a la Escambraica Sierra
ruge el cañón y el bélico estampido
el bárbaro opresor, estremecido,
gime, solloza y pálido se aterra.
De su fuerza y heroica valentía
tumba los campos son, y su grandez
degrada y mancha horrible cobardía.
Gracias a Dios que !Al fin con enteresa
rompe Cuba el dogal que la oprimía
y altiva y libre yergue su cabeza!
El primogénito del valenciano
Mariano Martí y Navarro y de la isleña
Leonor Pérez Cabrera es ya un cubano entero que
ve publicada su obra poética de amor a la Patria,
en el periódico "El Siboney", el cual
circula manuscrito entre los estudiantes de segunda
enseñanza del Instituto de La Habana.
Apenas llega a La Habana la noticia
de la proclamación de la independencia en el
ingenio de La Demajagua, los alumnos de Don Rafael María
Mendive son todo entusiasmo.
Por las noches, el maestro extiende
sobre el piano de su casa, donde también está
el colegio, un mapa de la isla de Cuba.
Los discípulos lo rodean.
Las miradas se concentran en la región oriental,
donde arde la guerra desde el 10 de Octubre de 1868.
Con un puntero, Mendive va imaginando
cuál es la ruta de Carlos Manuel de Céspedes
y de los patriotas que en la geografía oriental
junto a él combaten.
Se incendia como un bosque la imaginación
de aquellos muchachos. !Y el Maestro aviva aquel fuego!
Pepe se ve jinete en brioso corcel.
El humo lo envuelve. Otro tanto le ocurre a su amigo
Fermín Valdés Domínguez. Más
Oriente está lejos. Los caminos muy vigilados.
¿Cómo podrían ellos incorporarse?
Harán lo posible en esos instantes.
Juntos, Fermín y Martí publicarán
un periódico satírico: "El diablo
cojuelo". Y Martí sabrá dejar establecida
la disyuntiva de ese instante: !O Yara o Madrid!.
!Aquellos jóvenes cumplen
su deber!
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