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Por
Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista
“Que bien hace
el que ama y consuela a los ancianos”.
José Martí
La profesora Laura Gutiérrez
Oceguera, presidenta de la Universidad Martiana del
Adulto Mayor, con sede en el habanero municipio de Artemisa,
impartió el curso-taller “Desde la poética
martiana hacia una longevidad satisfactoria”,
dirigido a las estudiantes de la filial capitalina de
ese centro de educación superior.
La también pedagoga y psicóloga
dedicó dicha actividad académica a la
memoria de la Premio Nóbel de Literatura, Gabriela
Mistral, y de su progenitora, quien desde la niñez
le leía “La raíz del rosal”
y la enseñó a amar y leer poesía
todos los días.
Para la poetisa y ensayista caribeña,
la poesía y la cultura ayudan a optimizar la
calidad de vida de quienes han llegado a la edad de
la sabiduría y la paciencia, conceptuada por
el Apóstol como “sublimemente sintética”,
porque “habla como los pueblos antiguos, en frases
cortas, con grandes palabras”.
De acuerdo con esa línea de
pensamiento ético-humanista, el fundador del
periódico “Patria” percibe a los
ancianos como “regocijo del espíritu, gusto
de los ojos, orgullo para los que nacemos, y gala y
lustre rica de las copiosas remembranzas de la patria”.
El Maestro describe la poesía
como “ejercicio de la imaginación y aroma
del espíritu recogido, como en cáliz de
flor, por manos delicadas y piadosas…”,
porque “la poesía -al igual que el anciano-
vive de la honra” y acaricia el intelecto y el
espíritu del poeta y de quienes nos nutrimos
de ella. “La poesía -precisa- es obra de
todos. Tan poetas son los que la comprenden -y la disfrutan-
como quienes la hacen”.
Como actividad evaluativa,
las estudiantes defendieron los trabajos de curso con
que concluyeron ese ciclo de estudios, e inspiradas
en la frase “Ismaelillo mío”, relataron
las vivencias y emociones generadas en su intelecto
y su espíritu por el infinito amor de Martí
a los “pequeños príncipes”.
Con apoyo en los afectos y sentimientos ternísimos
hacia sus hijos, nietos o discípulos, las cursistas
lograron acercarse no sólo a la vida y la obra
del más universal de los cubanos, sino también
a la esencia íntima del auténtico yo martiano,
caracterizado por el amor, el perdón y la felicidad
inmensa de ser útil a la Patria y al prójimo.
El curso-taller “Desde la poética martiana
hacia una longevidad satisfactoria” fue posible
gracias al poder de convocatoria y a la “magia
poética” de José Martí y
de la profesora Laura Gutiérrez Oceguera, quien
como maestra y poetisa tiene -¡quién lo
duda!- “el alma limpia y blanca…”.
La Habana (27–
marzo – 2010)
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