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El Partido Revolucionario Cubano y los Estados Unidos

Autor: Julio Batista Delgado
Periodista de Radio Progreso


José Martí, Héroe Nacional de Cuba...La independencia de Cuba, y la de Puerto Rico a que se propone Cuba ayudar, sólo estará garantizada definitivamente cuando el pueblo norteamericano conozca y respete los méritos y capacidades de las islas.

Así valora José Martí las relaciones entre el Partido Revolucionario Cubano y los Estados Unidos.

El 15 de mayo de 1892, en una carta dirigida a los presidentes de los clubes del Cuerpo de Consejo de Key West, Martí, entre otros asuntos, les explica cómo deben ser las relaciones exteriores de la organización.
...y en esta labor presente de levantar la Revolución, se correría el riesgo si no se lograse mover a efecto y consideración al pueblo y Gobierno de los Estados Unidos... La exhibición de nuestros móviles y carácter ante el país norteamericano es pues, un deber de conservación nacional.

Dicho de otra forma, José Martí expresa en enero de 1891 en su ensayo "Nuestra América".

...El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca pronto para que no la desdeñe. Por ignorancia, llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacarla de ella las manos.

En las Bases del Partido Revolucionario Cubano, Martí dice, que por una guerra de métodos republicanos habrá de fundarse una nación capaz de asegurar la dicha durable de sus hijos.

...Hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres; estamos atravesando ese período de reposo turbulento, lleno de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada.

Les dice que los cubanos son merecedores en la hora del infortunio, del respeto de los que no los ayudaron. Refuta la ligerísima aseveración que el empeño de diez años no fue más que una farsa: Nunca se ha desplegado ignorancia mayor en la historia.

!Una farsa, la guerra que ha sido comparada por los observadores extranjeros a una epopeya, el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de la libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestras propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes.!

Vindicación de Cuba es la respuesta del Apóstol. Hace notar en este enérgico artículo que no hubo por parte del Gobierno de los Estados Unidos solidaridad alguna hacia los que peleaban por la misma causa por la que antes se peleó en Norteamérica.

Prudente y sabio, diplomático que demuestra su calidad cuando asiste como Delegado de Uruguay a la Conferencia Monetaria Internacional de 1891, sabe Martí las secretas intenciones de los vecinos y en una carta a José Dolores Poyo, en agosto de 1892, le dice:

...Y el gobierno de Washington no nos es amigo.
…Fijémonos, pues, que tenemos delante un enemigo invisible. Quitémosle esta vez la razón, con la supresión inmediata de todo acto punible, y toda prueba de allegamiento de armas.

Nunca acude José Martí instituciones oficiales de Estados Unidos en solicitud de ayuda, ni política ni económica que aumenten el caudal con que el Partido prepara la Guerra Necesaria. Son los emigrados cubanos quienes proporcionan los fondos de acción y de guerra, fundamentalmente los humildes tabaqueros de la Florida.

En mayo de1892, escribe José Martí en Patria:

...Las tres Antillas que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, las tres vigías de la América hospitalaria durable, las tres hermanas que de siglos atrás se vienen cambiando los hijos, las islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo.

De ese mdo concibe el Apóstol de Cuba, el papel de las Antillas libres: Un muro de contención, un valladar a los propósitos expansionistas de los Estados Unidos. Las Antillas libres como equilibradoras de la independencia del mundo.