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Martí: Un gran ecologista

Por su amor a la naturaleza, por su admiración de las plantas, del mar, de las flores, de los pájaros, de la fertilidad de la tierra, como gran madre de la fortuna, por su defensa de los bosques, podría decirse que José Martí fue un gran ecologista.

Este término, tan utilizado en nuestros días, podría aplicarse a quien dijo que -- la felicidad de los hombres y de los pueblos está en el conocimiento de la naturaleza. –
Podríamos pensar que persona con tantas preocupaciones de índole patriótico y revolucionario dispusiera del tiempo para extasiarse en las noches de luna llena o contemplar un hermoso palmar: Las palmas, novias que esperan, eran sus plantas favoritas. Leyendo profundamente la obra martiana, conociendo de su sensibilidad, de su avidez de conocimientos, encuentra en él a un amante estudioso del entorno humano.

Hay que leer con delectación lo que escribió entre 1883 y 1884 en la revista -- La América -- de NY. La investigadora cubana del Centro de Estudios Martianos, Josefina Toledo, tiene muchas páginas sobre el amor del apóstol, por la naturaleza y por la ciencia, en cuyos libros, decía encontrar la mayor cantidad de poesía.

1892: De su primer viaje a República Dominicana

En septiembre de ese año visita por primera vez la República Dominicana. Va a ofrecerle, por mandato del recién fundado Partido Revolucionario Cubano al General Máximo Gómez, la jefatura militar de la Guerra Necesaria en preparación.

No lo encuentra en su humilde casa de madera en Montecristi y prefiere ir a conversar con el guerrero augusto en su finca La Reforma, labrador de la tierra.

Parte en el amanecer de un día de ese septiembre. Lo acompaña un mozo que le muestra el camino y le habla de amores y de guerras. En el trayecto, algo concita la atención de Martí: La vegetación a un lado y otro del camino, sobre todo, la variedad de cactus que confieren a la flora, singular tipicidad.

Asombra pensar que no obstante la misión que lleva, distraiga a Martí su atención hacia aquella variedad de espinudas plantas.

La Habana (23 - febrero - 2010)