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  Escenas Norteamericanas
  Las Escenas Norteamericanas que el periodista José Martí escribe desde 1882 para los periódicos La Opinión Nacional de Caracas, La Nación, de Buenos Aires, El Partido Liberal de México y otras publicaciones del Continente americano, revelan el poder de penetración del Maestro, para desentrañar con un elevado lenguaje literario, la vida de aquella nación en todos sus aspectos.

En sus escenas norteamericanas Martí visualiza el doble rostro de los Estados Unidos: Sus apetencias con respecto a Cuba y a otros pueblos, su desprecio, su violencia, su carácter retrógrado, y a la vez, los valores culturales y morales, sus grandes poetas y escritores, sus genios inventores, sus educadores, los constructores eminentes de obras que son patrimonio de la humanidad.

El 7 de diciembre de 1886 se publica en La Nación de Buenos Aires, una de esas crónicas de Martí, en las que él trata acerca del tema electoral en Estados Unidos:

Están en todo su fuego las elecciones; elecciones de gobernadores en varios estados, de jueces, de corregidores de ciudad.

Es decir no son las elecciones generales, donde se elige un candidato a la presidencia de entre los dos partidos políticos tradicionales: Republicanos y Demócratas.

Estos comicios, sin embargo, presentan todos los vicios y defectos de la elección presidencial, que Martí en otras crónicas califica de sucia y nauseabunda.

Comienza presentando a los políticos que desde el verano disponen la batalla de las urnas para la lid que se producirá en invierno.

Ya cuando dora agosto los campos maduros, las pasiones caldeadas empiezan a ponerse en fila para las elecciones de otoño, que como son locales, se lidian siempre a diente y uña, con odio formidable. Acá se debate como se boxea: ante un circo, y sin guantes.

Hay que imaginar siempre la mesa de trabajo de Martí repleta de periódicos de los Estados Unidos y del mundo. En este caso, estos le sirven para informarse profundamente acerca de las contiendas y rivalidades en los diferentes Estados de la llamada Unión Americana.

Allá en los Estados de adentro los votos se compran y venden lo mismo que en Nueva York; pero pasman por lo atrevidos y malignos el lenguaje y las acusaciones.

Martí le informa a sus lectores latinoamericanos cómo corre en esos días el dinero manchado por el cohecho y el soborno, por la falta de escrúpulos de los policías. Verdaderamente es sucia y nauseabunda cualquier campaña electoral en los Estados Unidos.