| Por
Julio Batista Delgado
Colaborador de la Página Web
En nuestros días se discute
bastante acerca de la vida en otros planetas. Mucho
se fantasea en los libros de ciencia-ficción,
algunos entrañan mucha fantasía. Hay filmes
construidos con fértil imaginación. Nombres
como los del ruso Isaac Asimov o el estadounidense Ray
Bradbury nos fascinan con sus cuentos y novelas.
Bradbury , en especial, traslada
a la vida en otros planetas cotidianas situaciones de
la Tierra. Así sucede con sus " Crónicas
Marcianas" . En "Aunque siga brillando la
luna" muestra el carácter brutal y conquistador
de una parte de sus compatriotas.
A principios del siglo XX, el británico George
Welles describe en " La guerra de los mundos"
la invasión de la Tierra por los marcianos. Ya
en el XIX aparecian trabajos en la prensa al respecto.
Nuestro Apóstol no le dedicó
mucho tiempo al asunto, pero puede afirmarse que no
era un chauvinista terrestre, si cabe este término.
Interesado vitalmente en las ciencias,
donde decía encontrar más poesía,
no creía que estuviéramos solos en el
universo infinito. En uno de sus Cuadernos de Apuntes,
rechaza la idea de que sólo hay vida en la Tierra,
extendiendo la posibilidad de la existencia de otras
formas de civilización en mundos lejanos.
En " Nené traviesa ",
un poético y tierno cuento en el segundo número
de la revista La Edad de Oro, Martí dio pleno
vuelo a su fantasía al imaginar que en las estrellas
hay árboles, agua y gente, como en la Tierra.
Y es más imaginativo cuando
pone en boca del padre de la niña la idea de
que nos vamos a vivir a una estrella cuando muramos.
La Habana, 03-Mar-2010 3:25 PM
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