Sonido Directo
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  Muy cerca de Martí (II)
  En el año 1842, con apenas 14 años, llega a La Habana colonial, Leonor Pérez y Cabrera, acompañada de sus padres, procedente de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, y diez años más tarde, contraía matrimonio con el valenciano Mariano Martí, oficial del Cuerpo de Artillería.

De esta digna mujer natural de Canarias, le nacieron luego de José Julián Martí, 7 hijas; 3 de ellas murieron siendo niñas, y otras 3 fallecieron en distintas edades en plena juventud; solo sobrevivió a sus hermanas y a José Martí, Rita Amelia, quien vivió hasta 1944.

Siempre tuvo Martí para su madre, expresiones de ternura y elevación como esta:

...pues mi madre, aunque por su heroica entereza y clarísimo juicio, la tenga yo por más que princesa y más que reina, es una mujer humilde.

Debido a las constantes separaciones desde temprana edad, José Martí sostuvo permanente comunicación epistolar con su madre. La primera carta la escribe desde la región de Hanábana, adonde acompañó a su padre.

En esta ocasión le describió sus primeras impresiones, ya maduras y profundas.

...Ya todo mi cuidado se pone en cuidar mucho mi caballo, ahora lo estoy enseñando a caminar enfrenado para que marche bonito.

Durante su prematura prisión en las canteras de San Lázaro, con sola. En aquel entonces evocó a la autora de su vida.

...Madre, Madre. Tantas lloran como tú lloraste. Tantas pierden el brillo de sus ojos, como tú lo perdiste.

Enfrascado en la dura labor de organizar el Partido, desde el exilio Martí le escribe a su madre diciendo:

...Mucho la necesito. Mucho pienso en usted. Nunca he deseado tanto tenerla aquí. Bueno; los tiempos son malos, pero su hijo es bueno.

Así estuvo Leonor Pérez, en la azarosa vida de su hijo primogénito José Martí.

…Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.

Cuando la luz se va escapando de los ojos de Leonor Pérez, Martí escribe a su amigo en la Habana, el oftalmólogo Juan Santos Fernández, encareciéndole su cuidado.

...Tratádmela bien, que ya vez que no tiene hijo. El que le dio la naturaleza está empleando los últimos años de su vida en ver cómo salva a la madre mayor.

En 1895, cuando el Apóstol preparaba viaje para incorporarse a la guerra de Independencia de Cuba, le escribe a su madre.

...Hoy 25 de marzo, en víspera de un largo viaje, estoy pensando en usted. Yo sin cesar pienso en usted. Usted se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y porque nací de usted con una vida que ama el sacrificio.

Palabras, no puedo, El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.

Leonor Pérez Cabreras sobrevivió doce años a su hijo, quien falleció el 19 de mayo de 1895. Triste y sin luz en los ojos, murió la madre de José Martí en La Habana el 19 de junio de 1907.