| Por primera vez llega Martí
a Cabo Haitiano el 9 de septiembre de 1892. Va camino
de Montecristi donde espera entrevistarse con Máximo
Gómez para ofrecerle la jefatura militar de la
Guerra Necesaria que prepara para hacer a Cuba independiente.
Viene de Gonaives, de la
cual dice a Gonzalo de Quesada en una carta:
…No vi jamás, en mí
mucho ver, tierra más triste ni devastada que
este rincón haitiano, que del vapor al entrar
parece muerto, y no vive, en sus calles fangosas, más
que de la limosna y de los apetitos".
Es ése el primer enfrentamiento
de Martí con la miseria haitiana.
Otra impresión recibe el Apóstol
en Cabo Haitiano.
La ciudad es activísimo puerto,
donde entran y salen barcos y goletas desde todo el
Caribe. Es diferente la vida allí a lo que aprecia
en Gonaives:
…La masa descalza de cargadores
y corta yerbas, trabaja a peso al mes, y vive del aire
puro y transparente, de la peor harina y de uno que
otro beso en los portales".
Una característica común
a todo Haití encuentra Martí.
…La finura es todo oficial
y vive del país llano. El país llano,
el pueblo pobre presenta en ese entonces notable contraste
con una enjoyada aristocracia de 30 familias que gobiernan
en ese país de montaña. Tal es el significado
de la palabra Haití.
En una de ellas, no lejos de Cabo
Haitiano, entre nubes, hizo construir el Rey Christophe,
el Castillo llamado La Citadelle.
En sus viajes a Cabo Haitiano,
¡cuánto hubiera deseado visitar el Apóstol
esa maravilla de nuestra América!
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