Por
Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista Desde
hace mucho tiempo, le debía esta crónica
al doctor Jorge Luis Valdés Rodríguez
(La Habana, 1970), uno de los más antiguos colaboradores
médicos de la octogenaria Radio Progreso.
Género periodístico que elegí,
porque Jorge Luis, con el afecto y el respeto ternísimos
que me profesa, declinó concederme el inmenso
placer de entrevistarlo para la sección Progreso
por dentro.
Mi entrañable discípulo, colega y amigo
llegó a la Emisora de la Familia Cubana cuando
apenas era un recién egresado de la Facultad
de Ciencias Médicas Dr. Enrique Cabrera, donde
lo conocí cuando cursaba el tercer año
de la carrera de Medicina.
Valdés Rodríguez es un joven ávido
de intereses cognoscitivos, que sin sacrificar —en
modo alguno— la praxis hipocrática, sintió
en lo más hondo de la mente y el alma el llamamiento
urgente que le hiciera el micrófono.
En consecuencia, experimentó
la necesidad intelectual y espiritual de comunicarse
con los asiduos oyentes de la Onda de la Alegría
para transmitirles los conocimientos teórico-prácticos
indispensables acerca de cómo cuidar y preservar
la salud. Percibida esta no como la ausencia de enfermedad
física o mental, sino como un estado subjetivo
del yo, que caracteriza a la persona que vive en paz
y armonía con su yo interno, con el prójimo
y con el universo que la rodea.
Poco a poco, como llega cojeando la verdad de la mano
del tiempo, fue divulgando su mensaje —claro y
preciso— a través de entrevistas realizadas
a personalidades de las ciencias médicas y psicológicas.
Y posteriormente, mediante comentarios especializados
que salían al aire —en un inicio—
en la Revista Informativa RP-105, que dirigía
el periodista y filólogo Rafael Terry Aldana
(1940-2006), quien le abrió un segmento de salud
en ese espacio dominical.
Precisamente de la mano del doctor Valdés Rodríguez
entré por la puerta ancha a los estudios de grabación
de Radio Progreso, donde me entrevistó sobre
el embarazo en la adolescencia, la envidia, los celos,
entre otros temas de palpitante actualidad.
Entrevistas que incluía en su segmento de salud
en RP-105 y eran muy bien acogidas no solo por la radio
audiencia nacional, sino también por el Ministerio
de Salud Pública y por el Instituto Cubano de
Radio y Televisión, organismo que premió
sus entrevistas en no pocas ocasiones.
Por lo tanto, a Terry y a él les agradezco —y
les agradeceré mientras me quede un hálito
de vida— ser colaborador periodístico habitual
de Radio Progreso desde 1999 hasta la fecha. Y, además,
tener mi segmento de salud mental en la Revista RP-105,
que hoy dirige el colega Teodoro Herrera Acosta, y desde
mayo de 2008, publicar mis crónicas, artículos
y entrevistas en la Página Web de Radio Progreso.
No obstante, Valdés Rodríguez, al igual
que la pensadora y filósofa hispana, doña
María Zambrano, quería «llegar muy
lejos», y fue ensanchando su radio de acción
a otros espacios informativos, e incluso, dramatizados:
La
revista A primera hora, el noticiero vespertino En vivo
y directo, Por nuestros campos y ciudades, donde participa
en vivo, una vez a la semana, y es interpelado por la
locutora Lilia Rosa López, Premio Nacional de
Radio, y conductora de ese espacio de nuestra emisora.
En ese contexto dramatúrgico-educativo, focaliza
su ameno discurso en la explicación pormenorizada
del cuadro clínico de las afecciones agudas y
crónicas que alteran el equilibrio bio-psico-socio-cultural
y espiritual en que se estructura la salud humana.
Por otra parte, le muestra a la población los
beneficios que le aporta al organismo una dieta balanceada,
sustentada —por ejemplo— en frutas y vegetales,
y la alerta acerca de los peligros reales y potenciales
que conlleva la automedicación.
Por ende, la exhorta a concurrir
al médico en presencia de síntomas o signos
clínicos para que sea el facultativo, con apoyo
en los resultados del examen físico, en el método
clínico y en los hallazgos de los exámenes
complementarios, el que indique el tratamiento médico
pertinente. Y una recomendación final que no
falta en todas y cada una de sus intervenciones: consumir
solo… la dosis exacta.
El doctor Valdés Rodríguez alterna su
labor de comunicador en salud en la Decana de las emisoras
cubanas con su labor como profesional de la salud y
como profesor de la Facultad de Comunicación
de la Universidad de La Habana. En ese ámbito
académico, les enseña a los futuros comunicadores
el arte-ciencia de hacerle llegar al receptor —con
un lenguaje accesible— los conocimientos que poseen
acerca de una determinada disciplina científico-humanística.
No quisiera finalizar sin antes
citar una frase antológica del presbítero
Félix Varela, uno de los padres fundadores de
la psicología cubana: «el mayor orgullo
de un maestro es escuchar a sus discípulos hablar
con ideas propias». No me asiste la más
mínima duda de que el doctor Jorge Luis Valdés
Rodríguez, desde hace ya mucho tiempo, defiende
—con razón y emoción— sus
originales criterios, independientemente de que estemos
de acuerdo con ellos o no.
La Habana, 29 de diciembre de 2011
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