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Alicia Fernán: me gustan los personajes sin ropa

Por Teodoro Herrera Acosta
Periodista de la Página Web


Alicia Fernán, una actriz única. Alicia Fernández Valdés (La Habana, 1929) es un templo, una academia. Ella es una singular artista, que lleva sobre sus hombros gran parte de la buena historia de la radio, la televisión, y el teatro cubanos.

Su voz, inmarcesible y potente, significa para muchos la imagen sonora de la lírica de Dulce María Loynaz, Federico García Lorca y Jesús Orta Ruiz.

Mas esta mujer es mucho más que una leyenda. Vive el presente de su tenaz trabajo, que , a pesar de sus ochenta años de edad, es todo activo, creativo, artístico e inteligente.

Dialogar con ella para los lectores de la emisora de la familia cubana, Radio Progreso, es poner a la luz muchas de sus anécdotas, recuerdos e inquietudes.
Pronunciar su nombre es recoger todo lo bueno que tiene la locución cubana. Es también poner en la cima la declamación; mas ella desea ser registrada en el libro de la historia, como actriz.

Yo soy una mujer feliz. He hecho muchas cosas en el arte. Mas mi suprema ilusión es dejar antes de morir mis conocimientos y experiencias en la creación de una cátedra de declamación.

Es ejemplificante cómo esta artista no está jubilada. Su trabajo en la octogenaria Radio Progreso sirve de modelo para todos por su entrega y versatilidad.

Espacios como el programa Nosotras, bajo la dirección de Carmen Solar, y en los espacios Clave 830 y Agente Especial, conforman el presente de la Fernán.

Mi nombre artístico me lo pusieron antes del triunfo de la Revolución, cuando anunciaba el detergente Tide, para la compañía Sabatés S.A. Devino de mi apellido Fernández, para ser más comercial o ritmático al oído.

Pero si te voy a serte franca, te digo que la Revolución me liberó. Con el triunfo, yo pude ser actriz en la radio, teatro y televisión de toda Cuba.

Los recuerdos de su vida afloran. Se vuelven presentes nombres como los de Hortensia Gelabert, su profesora española de declamación, y del dramaturgo y director cubano Paco Alfonso, así como su espacio El Sótano. Todas sus palabras nacen espontáneas desde sus primeras evocaciones. Con ellos, subraya, aprendí y entendí la singularidad del vocablo profesional.

Sus estudios en los espacios de Pro Arte Musical y en las aulas de la capitalina Alma Mater, conformaron, por otra parte, la esencia por aprender cada día algo nuevo.

La labor de Alicia se recoge en emisoras como Radio Serra, Cadena Habana, CMQ, Radio Arte, Radio Liberación, Radio Progreso…; en la televisión cubana y las diferentes salas teatrales del país. Su hermosa figura apareció por vez primera en un escenario en una obra teatral en 1951, en el Teatro Auditorium, hoy Amadeo Roldan.

Yo tengo dos etapas en mi vida. Antes del triunfo de la Revolución y después de 1959. Mis inicios estuvieron permeados por la poesía de Dulce María Loynaz y su poema: El amor incluso. Posteriormente, la obra del cantor de la Revolución, Jesús Orta Ruiz, con su pieza: Marcha Triunfal del Ejército Rebelde y Carta de una madre rica.

Lo de lorquiana viene desde 1958, cuando tengo la oportunidad de actuar en el anfiteatro del Palacio de Bellas Artes en un ciclo del autor de Romancero Gitano. Me inicié con Bodas de sangre. Allí asumí el papel de la novia, al lado de esa inolvidable amiga, actriz y directora que fue Ana Lassalle. Ella me decía: Chata, tú eres lorquiana de sangre, voz y temperamento. Mira si actué, que tuve casi sesenta presentaciones.

Después de ese hecho trascendental, el arte de Alicia Fernández fue reconocido con todas luces. La Unión de la Crónica Teleradial le confirió el trofeo de locutora más destacada del año. Por sus grandes méritos también atesora, entre otros, La Distinción por la Cultura Nacional, la condición de Artista de Mérito de la Radio y la Televisión Cubanas y el Premio Nacional de Radio por la Obra de la Vida.

Otro ejemplo de su leyenda artística, es, sin lugar a dudas, cuando a propuesta de Naborí, ella recita por primera vez en televisión. Fue en el programa Festival del Jueves, bajo la dirección de Joaquín M. Condall. Por aquel entonces, uno de los grandes critico, Paco P. enalteció su trabajo, en el periódico Prensa Libre, su crónica semanal finalizaba así: En la nota de prensa que nos envían a los periodistas, Alicia Fernán no estaba incluida en el espacio televisivo. Aparecía como un relleno. Mas, fue lo mejor del programa…

Resumir la trayectoria laboral de esta actriz es como narrar un bello cuento. Amiga de los grandes poetas, intelectuales,actores, actrices, directores teatrales, Alicia es admirada por todos, por su humildad y sencillez.

Le pregunté algo que no ha dicho en ninguna entrevista… Mira chico… me gustan los personajes sin ropa. Sonríe…. Los personajes difíciles, que hay que crearlos y sólo el actor los ve y los hace…. Si actuar es mi pasión, mi actual sueño es dejar mis conocimientos y experiencias a los jóvenes en cuanto a la declamación, creando una academia profesional de este arte, tan importante en el mundo entero.

Su vida, me lo acaba de decir, es la radio. Pienso que como medio de comunicación es el más difícil. En la radio eres tu sola frente al micrófono, subraya.

Radio Progreso es algo especial para mí. Es como mi propia casa, como si fuera una extensión de la cocina donde preparó todos los días, mi café mañanero. Es una parte de mi vida, concluye.

La Habana (2-marzo-2010)