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Por
Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista
Ver en silencio un crimen, es cometerlo.
José Martí
El
29 de junio, Día Mundial de Apoyo a las
Víctimas de la Tortura, decretado por la
Organización de Naciones Unidas (ONU),
fue dedicado en la capital cubana a Los Cinco
Héroes Prisioneros Políticos del
Imperio: Gerardo Hernández, Antonio Guerrero,
Ramón Labañino, Fernando González
y René González.
Carlos Amat, director de la Asociación
Cubana de Naciones Unidas (ACNU), leyó
la resolución del Secretario General de
la ONU; documento legal que oficializa el Día
Mundial de Apoyo a las Víctimas de la Tortura.
Posteriormente, presentó al panel, integrado
por la doctora Nuris Piñeiro Sierra, miembro
del equipo de abogados(as) de Los Cinco, Graciela
Ramírez, presidenta del Comité Internacional
de Solidaridad con Los Cinco, Elizabeth Palmeiro
y Olga Salanueva, esposas de Ramón y de
René, respectivamente
Piñeiro Sierra definió la tortura
como un intento brutal que agrede física,
psíquica, moral y espiritualmente a las
víctimas de ese aberrante procedimiento,
utilizado por quienes lo emplean sistemáticamente
para arrancar por la fuerza una confesión
incriminatoria, que implica aceptar la culpabilidad
en la comisión de un hecho determinado,
que —desde la óptica de los victimarios—
deviene una contravención a sus intereses.
Por otro lado, destacó que las víctimas
de ese anti-ético y anti-humano proceder
tienen derechos jurídico-constitucionales
que las amparan: respeto a la inviolable dignidad
de la persona maltratada e indemnización
por los daños generados por la tortura
(de la índole que fuere), la cual constituye
una flagrante violación a los derechos
humanos de la víctima.
La letrada explicó en detalle las arbitrariedades
de todo tipo en que incurrieron los tribunales
estadounidenses, presionados por la mafia miamense
y el gobierno norteamericano, para condenar —sin
sólidas pruebas documentales, periciales
o testificales— a Los Cinco por los supuestos
delitos de espionaje y de conspiración
para cometer asesinato; imputaciones que jamás
pudieron —ni podrán— probarles.
Su única misión era combatir el
terrorismo anticubano desde las entrañas
mismas de la meca (Miami) de la contrarrevolución
en territorio estadounidense Ese era —es—
su único «delito».
En ese contexto, se refirió al proceso
amañado seguido contra los cinco luchadores
anti-terroristas, y que constituye un obstáculo
a la justicia; en consecuencia, fue impugnado
—en reiteradas ocasiones— por Amnistía
Internacional; organismo que les ha solicitado
a los tribunales estadounidenses que se respeten
las garantías procesales y los derechos
humanos de los Cinco, quienes han sido víctimas
de la tortura desde el momento mismo en que fueron
arrestados por agentes del Buró Federal
de Investigaciones (FBI).
Finalmente, la doctora Piñeiro Sierra expresó
que las autoridades norteamericanas tienen facultad
para autorizar la inmediata liberación
de nuestros cinco hermanos, porque están
conscientes de que son inocentes y de que sus
injustas condenas solo obedecen a motivaciones
de carácter exclusivamente político.
Y, además, declaró que tiene una
fe inmensa, inquebrantable, en que prevalecerá
la justicia sobre la injusticia, así como
el bien sobre el mal, concluyó.
La presidenta del Comité
Internacional de Solidaridad con los Cinco hizo
vibrar de emoción al auditorio al denunciar
con vehemencia la brutal guerra psicológica
desatada por las autoridades federales del poderoso
vecino del norte, no solo contra los patriotas
cubanos encarcelados injustamente en prisiones
federales norteamericanas, sino también
contra sus familiares. Y señaló
cómo ha sido testigo de mayor excepción
de todos los sufrimientos infligidos tanto a los
Cinco como a sus madres, esposas, hijos(as) y
demás seres queridos al privarlos de todos
y cada uno de los derechos que les concede la
ley y la constitución estadounidenses.
Por lo tanto, exhortó a la prensa y a todo
ser humano digno que aporte su granito de arena
para que los Cinco puedan retornar a sus hogares
cuanto antes y una vía es: solicitar sin
descanso al presidente Barack Obama, que en su
condición de jurista, padre, esposo e hijo,
ordene la excarcelación de Los Cinco, porque
en su fuero interno él sabe —tanto
como el pueblo cubano— que son inocentes
y no culpables.
En su intervención, Elizabeth Palmeiro
y Olga Salanueva describieron —brevemente—
cómo han vivenciado y vivencian los hechos
acaecidos desde que sus esposos y demás
compañeros fueron arrestados por agentes
del FBI, juzgados y condenados sin pruebas por
un tribunal miamense, y recluidos en cárceles
estadounidenses.
No obstante, refirieron no ser pesimistas, sino
optimistas, porque están convencidas de
que, al final del camino, brillará la luz
de la justicia, y de que, en esa tenaz lucha,
no están solas, ya que reciben continuamente
el apoyo solidario de todo el mundo.
La Habana (30-junio-2011)
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